jueves, 26 de noviembre de 2009

El Rey de la Milonga - Fontanarrosa (Primera Parte)

Créame doctor, no hay nada mejor que ser el Rey de la Milonga. Usted pensará que exagero pero acá en la Argentina –no sé en otros países-, acá, acá, no hay nada más importante que ser el Rey de la Milonga. Arquero de River, tal vez, puede ser, a veces lo pienso, especialmente cuando me acuerdo del Gran Amadeo. Usted lo veía entrar a la cancha a Amadeo Carrizo y se le caían las medias, dígame si no era así, no sé si a usted le gusta mucho el futbol pero habrá escuchado hablar de Carrizo. Esa pinta, ese porte, esa presencia, un tipo hermoso le juro. Y arquero de River además, que no es pavada. Así, ¡así!, las minas detrás de él. ¿Qué puede ser más atractivo para las minas cuando uno les hace el verso? ¿Qué otro puesto las puede impresionar más? ¿Ministro de economía? ¿Cantante?
Tal vez cantante. Pienso en Alberto Morán sin ir más lejos, que las minas se meaban apenas arrancaba con “Pasional”. “Ya no sabrás, nunca sabrás, lo que es morir de amor y enloquecer”… Pero cuando a uno le preguntan… “¿Y usted de que trabaja?” o “¿De qué trabajas?”, porque ahora las pendejas lo tratan de “Che” a cualquiera aunque uno les lleve cuarenta años…
“¿De qué trabajas?” “Arquero de River”. ¡Mamita querida! Se caen de culo, doctor… ¿o no? ¿O no? Arquero de River y con esa pinta y ese lomo. Que fenómeno, Amadeo.

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