lunes, 13 de agosto de 2012

Poemas de Juan Jose Domenchina

Perfecto, para la muerte

Sí, perfecto; recreado
en perpetuas soledades.
¡Llanura!: cinco verdades,
las del estigmatizado,
llagas vivas, en tu fuero
de altiplanicie señero,
viven de mirar lo inerte,
de oír y oler lo indistinto,
gustando y palpando instinto.
Perfecto, para la muerte.

El fervor

Como en la piel de Rusia -¡es extraño!-, el latido
del abedul -acorde de olor- y en el gemido
la lágrima y el lúpulo en el oro fluido
de la cerveza, en todo me encuentro estremecido.

Mi corporeidad -mínima y acicular- es apta. 
Su tensión esotérica a la adiaforia capta, 
a la emoción impulsa y al entusiasmo rapta.

Soy penumbra, ebriedad de sol, senda, abditorio,
montículo de sombra, cumbre, reclinatorio,
rémora y acicate. ¿Verdad? Contradictorio.

Y omnipresente. En todo palpito. Mis huidas
moléculas perforan la vida, estremecidas...
Mi ubicuidad, empero, no alcanza a las mentidas
verdades, ni hasta el útero de las hembras vendidas.

"Y en tus ojos -perpetuas claridades-
se te desmienten todas las verdades 
que te engañaron."

"- Señor, no quiero palabra
que me oculte; me desnudo
de mi verbo;
callo; vivo mi profunda inexistencia,
la vida que me falta."

Hastío 

Hastío -pajarraco 
de mis horas-. ¡Hastío! 
Te ofrendo mi futuro. 

A trueque de los ocios 
turbios que me regalas, 
mi porvenir es tuyo. 

No aguzaré las ramas 
de mi intelecto, grave. 
No forzaré mis músculos. 

¡Como un dios, a la sombra 
de mis actos -en germen, 
sin realidad-, desnudo! 

¡Como un dios-indolencia 
comprensiva-, en la cumbre 
rosada de mi orgullo! 

¡Como un dios, solo y triste! 
¡Como un dios, triste y solo! 
¡Como un dios, solo y único!

2 comentarios:

  1. yo solo en una triste agonia de un amor ke no perdura acaba el alma y persiste derocha la vida y en caos vibra la noche llorando la luna lagrimas de vida..

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Ajam...