CANTOS
Traducción de Jan De Jager
To be men not destroyers.
CANTO X
(…)Y del otro lado, desde el interior del château,
Orsini, Conde de Pitigliano, el 17 de noviembre:
«Mon cher Siggy, harías el favor de no hacerles la guerra a cosas
insensibles tales como árboles y viñedos, que no cuentan
con medios
para devolver el golpe… pero si te haces contratar
por una comuna (Siena) que
más bien deberás gobernar
que servir…»
(…)
Y a fin de cuentas: ¿Qué representaba?, un hombre con un
(…)
Y a fin de cuentas: ¿Qué representaba?, un hombre con un
terrenito de diez acres,
Pitigliano… peñasco miserable,
(…)
Pitigliano… peñasco miserable,
(…)
CANTO XI
(…)
Y estamos aquí sentados. He estado aquí sentado
Por cuarenta y cuatro mil años,
(…)
¿Y ellos quieren saber de qué hablamos?
«de litteris et de armis, praestantibusque ingeniis,
De los tiempos de antes y de los nuestros: libros, armas,
Y de hombres de genio extraordinario,
De los tiempos de antes y de los nuestros, en pocas palabras:
los temas de conversación
habituales entre hombres inteligentes».
(…)
En la penumbra el oro atrae hacia sí toda la luz
Y un día dijo: Enrique, te la puedes quedar,
Con una condición te la quedas: por cuatro meses
Te aguantarás cualquier broma razonable que yo te gaste,
Y tú me puedes gastar bromas a mí,
siempre y cuando no te pongas demasiado guarro.
Y lo asentaron por escrito:
Por una capa verde con brocado de plata
Actum in Castro Sigismundo, presente Roberto de Valturibus
…sponte et ex certa scienta… a Enricho de Aquabello.
CANTO XII
(…) ahí sentaditos, esos jerárquicos presbiterianos.
Directores de interpósitas empresas fantasmas,
Diáconos de sus iglesias, dueños de sórdidos inquilinatos,
Alias usureros in excelcis,
La quintaesencia esencial de los usureros,
Traficantes del mercado laboral, llorisqueando por su 20%,
y por los tiempos difíciles,
(…)
Harto de verles las boquitas neuróticas
Chupando la punta de sus cigarros,
CANTO XIII
Kung se paseaba
junto al templo dinástico
y se adentró entre los cedros,
(…)
Y Kung dijo, y lo escribió en las hojas del árbol bo, la higuera
sagrada,
Si un hombre no tiene orden en su interior,
Su familia no actuará con el debido orden;
Y si un príncipe no tiene orden en su interior
No puede poner orden en sus dominios.
Y Kung dijo la palabra «orden»
y «respeto fraternal»
y no dijo nada de «la vida después de la muerte».
Y dijo: «Cualquiera es capaz de incurrir en excesos,
es fácil colmar la medida,
lo difícil es afirmarse en el medio».
(…)
Y Kung dijo: «Sin temple en tu carácter serás
Incapaz de tocar ese instrumento
O de interpretar música apta para las Odas.
Los pétalos del damasco
vuelan de este a oeste,
Y yo he procurado impedir que caigan».
CANTO XIV
Io venni in luogo d’ogni luce muto;
(…)
los perversos que han antepuesto la avidez del dinero
a los placeres de los sentidos;
(…)
y aquí un cartel: εἰκὼν γῆς
y aquí: EL PERSONAL SE RENUEVA,
CANTO XV
(…)
aburrimiento nacido del aburrimiento,
(…)
y yo dije: «¿Cómo lo hacen?»
y mi guía:
esta calaña se reproduce por escisión,
éste es el tumor cuatromillonésimo.
En esta bolge se aglomeran los insufribles,
CANTO XVI
(…)
Entonces el aire luminoso, bajo unos retoños,
el lago de franjas azules bajo el éter,
un oasis, las rocas, la pradera en calma,
la hierba quieta,
y pasando el árbol de la vara
los postes de piedra gris,
y la escalinata de piedra gris,
el pasaje limpiamente recuadrado en granito;
descendiendo,
y yo a través, adentrándome en la tierra,
patet terra,
entré en el aire quieto
el nuevo cielo,
la luz como después del ocaso,
y junto a sus fuentes, los héroes,
(…)
y ahora un hombre emergió de su fuente
y se alejó por la planicie.
Echado en el pasto, en un sueño;
Et j’entendis des voix:...
(…)
Yo no sabía lo que era
Pero pensé: esto está requetebueno.
(…)
«¿Era? Sí, era
Lord Byron
Borracho perdido, con el rostro como un A a nn……
Estiraba la sílaba, así:
El rostro de un aaann……gel».
(…)
La tête solide. Là, vous savez,
CANTO XVIII
(…)
Unos diez años después de este incidente,
Ya era propietario de una buena tajada de Humbers.
«¡Paz! ¡Pa-haz!», dijo Mr. Giddings.
«¿U-ni-ver-sal? No en tanto tengas dos mil millones de tu dinero»
dijo Mr. Giddingss, «invertidos en la ma-un-fac-tura
de maquinaria bélica.
(…)
Guerra, una guerra tras otra,
Iniciadas por hombres que no serían capaces de construir un
gallinero como la gente.





