jueves, 20 de noviembre de 2014

Almafuerte - Obras Completas (Fragmentos I)

Pedro Bonifacio palacios, nacido en san justo bs as el 13 de mayo de 1854, conocido bajo el seudónimo de ALMAFUERTE

“Sólo cuando todos hayáis renegado de mí, volveré a vosotros; llamaré con otro nombre a mis ovejas descarriadas; os amaré entonces con otro amor” Nietzsche.

ALMAFUERTE
No soy el Cristo-Dios que te perdona:
Soy un Cristo mejor: soy el que te ama!

La hipocresía es el distintivo humano; porque sin ella no habría vida social posible.

Cada vez que te aproximes a los que amabas de oídas, te alejaras de ellos con una ilusión menos dentro del alma: saber vivir es saber mentir y no querer palpar la mentira de los demás.

Entre uno que te gruñe y otro que te sonríe, siendo tú una persona humana, prefiere el que te gruñe.

Aquel que viene por donde no debiera venir no viene a lo que dice.

Yo sé de muchos pobres que enriquecieron a muchos ricos.

Sé grande en miniatura; reposa sobre ti mismo.

Deja para los lacayos la vanidad de la librea; y para los necios, el amor propio de las relaciones que mantienen.

Busca, en todo, lo que es; y nunca, lo que te parezca o ambiciones que sea.

No busques ni el primero ni el último puesto, sino el que te corresponde. Pero, sino quieren darte ese mismo, sal prontamente de la sala, porque en aquella casa no impera la justicia.

Simplifica tus necesidades personales y centuplicarás tu acción humana: economiza vida para tus propósitos.

Redúcete en lo posible, a lo primitivo, para que el monstruo de tu sensualidad no te entregue, atado de pies y manos, a los adversarios de tus ideales, cualquiera que éstos sean.

Haz todos los sacrificios imaginables, con el fin de que no te veas, algunas veces, en la espantosa necesidad de devorar tu misma persona moral, en el pan de cada día.

Hazte propietario del pedazo de tierra en que se apoya tu lecho, tu mesa (…) Pero, si la fatalidad se interpone entre este sano propósito y su realización, erígete señor de algo: impera, aunque más no sea, sobre tu propia insignificancia cerebral y sobre tu propio estómago hambriento.

No vivas nunca debajo de las alas del águila: abriga más el cielo abierto que la techumbre dorada de los palacios ajenos.

En presencia de los grandes se es siervo, y se obedece o se delinque; al lado de nuestros iguales se es hombre y se platica o se disputa; en medio de nuestros inferiores se es César, y se dispone, se juzga, se castiga, se perdona y se ama.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ajam...