miércoles, 28 de noviembre de 2012

Diario - Chuck Palahniuk, Fragmentos.

Edgar Allan Poe estudió grafología. Todo el mundo estaba intentando vincular lo físico y lo emocional. El cuerpo y la mente. El mundo y la imaginación. Este mundo y el otro.

A veces leer puede ser como recibir una bofetada en la cara.

Misty cuenta que para captar adecuadamente la expresión de dolor, el escultor Berníni dibujaba bocetos de su propia cara mientras se quemaba la pierna con una vela. Que cuando Géricault pintó La balsa de la Medusa fue a un hospital para dibujar las caras de los pacientes que agonizaban. Que se llevaba sus cabezas y brazos cortados a su estudio para estudiar cómo cambiaba la piel de color a medida que se iba pudriendo.

Aquella era la teoría sobre la paradoja de ser un artista profesional. El hecho de que nos pasamos la vida intentando expresarnos bien pero no tenemos nada que decir. Queremos que la creatividad sea un sistema de causa y efecto. Resultados. Producto vendible. Queremos que la dedicación y la disciplina equivalgan al reconocimiento y la recompensa

De acuerdo con Peter, nada nos cabrea más que el hecho de que un droga-dicto, un vago total o un pervertido baboso creen una obra maestra. Como si fuera un accidente. Algún idiota que no tiene miedo de decir qué es lo que ama. -Platón -dice Peter, y gira la cabeza para soltar un salivazo verde entre las hierbas-. Platón dijo: «Aquel que se acerque al templo de las Musas sin inspiración, creyendo que la mera técnica basta, será siempre un ladrón y su poesía será eclipsada por los cantos de los maníacos». Se metió otra hierba en la boca, la masticó y dijo: Así pues, ¿qué es lo que te convierte en maníaca?

Miguel Ángel era un maníaco-depresivo que se retrató a sí mismo como mártir flagelado en su cuadro. Que Henri Matisse dejó la abogacía por una apendicitis. Que Robert Schumann solamente empezó a componer después de que se le paralizara la mano derecha y eso terminara con su carrera de concertista de piano.

Hablaste de Nietzsche y de su sífilis terciaria. De Mozart y su uremia.
De Paul Klee y el escleroderma que le encogió las articulaciones y los
músculos hjsu matarlo. De Frida Kahlo y la espina bífida que le llenaba las
piernas de llagas sangrantes. De lord Byron y su pie deforme. De las
hermanas Bronté y su tuberculosis. De Mark Rothko y su suicidio. De
Flannery O'Connor y su lupus. La inspiración necesita enfermedad, heridas y
locura.
-De acuerdo con Thomas Mann -dijo Peter-, los grandes artistas son
grandes inválidos.

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