miércoles, 28 de diciembre de 2011

Todo es muy simple - Idea Vilariño

Todo es muy simple
mucho más simple
y sin embargo
aún así
hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

Ya no - Idea Vilariño

Ya no será
ya no no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué
ni cómo nunca ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre
y tú ya no serás para mí
más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Un millón de sandías - Isidoro Blaisten

Resulta que dos negros estaban dormidos en las laderas del Mississippi. Uno de los dos se desperezó, bostezó, suspiró y dijo: - Cómo me gustaría tener un millón de sandías. El otro negro preguntó: - Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿me darías la mitad? - ¡No! - ¿No? ¿No me darías un cuarto? - No, no te daría un cuarto. - Rostus, si tuvieras un millón de sandías, ¿no me darías diez sandías? - No. - ¿No me darías siquiera una sandía? ¡A mi que soy tu amigo? - Mira, Sam, si tuviera un millón de sandías, no te daría una sola raja siquiera, una sola tajada de sandía. - Pero, ¿por qué, Rostus? - Porque eres demasiado perezoso para soñar por ti mismo.

domingo, 24 de julio de 2011

Cartas de Islandia - W. H. Auden y Louis MacNeice, Fragmentos.

Éste es el ruego de todo viajero:
"No caer en manos de un médico".
Cada puerto tiene un nombre para el mar:
el inhabitable, el que corroe, el lamento.
Y el norte significa para todos rechazo.

Intenso para el día anormal de este mundo.
"Al que más amé, a aquél di el peor trato".

¿Cuándo se hará justicia?
¿Quién está en contra mía?
¿Por qué estoy siempre solo?

La verdad en el caso de ambos es que
sólo somos felices viviendo entre lunáticos.

Los que alimentan nuestros cerebros 
con cuchicheos y autocompasión,
los que necesitan siempre un ruido, 
la radio o el sonido de un camión,
el tráfico de la ciudad y los semáforos, 
saltarse el ámbar,
siempre en movimiento 
para no tener que recordar

la necesidad del silencio de las islas,
el glaciar que flota lejos de las mismas,

éste es el roce que nos hace contraer los dedos,
y estirarnos como gatos, lo que despierta el deseo
de abrir a la lluvia la ventana cerrada,
salir a la calle y no volver a ser visto en casa.

Las canciones de jazz nos hablan de una luna hermosa
y nos gusta soñar con un calor que nunca sofoca,
con melones para comer, con música y “una espita
de champaña, con horas para deshojar la margarita”.

“Escapa quedándote donde estás;
Un hombre es lo que cree ser 
y el dónde de su felicidad está en él. 
Qué bonito nacer hombre”.

No cambiamos el suelo 
para escapar de un determinado hecho
sino para encontrarlo. 
Este mundo sin duda muy complejo
exige un gran esfuerzo de simplificación; 
para enfocarlo tienes que salir del gentío 
y de algún modo organizarlo.

Aunque lo cierto es que una verdadera decisión nunca tomamos,
y que el estímulo nos lleva, mecánicamente, de las manos.
Aristóteles “Encontró su naturaleza”;
Nosotros encontramos nuestra naturaleza a diario o lo intentamos,
la vieja llama se extingue, el rojo encendido olvidamos.
Un momento de sintonía, otro de intensidad,
y la criatura vuelve a la vida, la sinfonía vuelve a empezar:

Yo he venido del norte, huyendo alegremente
del engranaje agobiante, del cambio permanente,
de los crujidos de la habitación familiar,
de la sonrisa del cruel reloj, de las facturas sin pagar,
del exceso de libros y de almohadones, de los tacones
que resuenan por la calle, de los periódicos y de los vendedores,
de las campañas de la banderita y de la manga ondeante del
lisiado,
del acecho del sexo, de la pasión de extraer un significado
del río incesante de gente que pasa a tu lado,
del intento de escalar el pico más encumbrado;
Qué se encuentra en la cima, nadie lo sabe,
esto es una rifa de gorros que luego no nos valen,
pero todos compramos boletos, seguimos en la vía,
nos detenemos o cambiamos el movimiento por un día;
aquí el ritmo es diferente, las pelotas del malabarista
penden del aire, como el suflé que caerá después ante tu vista.
Aquí es posible tomar un respiro, descansar junto a un lago,
admirar fotogramas de la vida o imágenes del fuego helado;
Entre estas rocas, la lengua pronuncia retazos de pensamientos
que no han sido antes maltratados por cientos,
o trozos de irreflexión, lo cual casi prefiero
(pensar estos días, no provoca sino un general parloteo).

Yo mismo me río.

¿Dónde está el Juan sin Miedo de los buenos tiempos,
el fanfarrón pendenciero de patosas gestas?
Hace mucho que a las llamadas no contesta,
sus acres de seguridad personal están en venta,

de algún modo, soy ese que da la vuelta a la esquina,
y quizá, como Jack Horner, tenga suerte en la vida.

“Soy el secretario particular del ogro;
de su estatura y de su poder estoy bien enterado,
y doy muestras abiertas de mi encono
sólo cuando la gigantesca espalda se ha girado.
Algún día, quién sabe, haré lo que siempre he anhelado.
El renacuajo, con cinco dedos en la puerta,
lo tumbará en el suelo como respuesta”

Algún día -¿Cuál?- o cualquier otro día,
pero no hoy. El ogro conoce a su hombre.
Matar al ogro, eso definitivamente alejaría
el miedo con el que empieza su onírico goce,
y su vida sin soñar sería una pesada mole.
A esos que podrían destruir su hermoso cuento,
a ésos odia con implacable resentimiento.

Sin embargo, son los vivos los que deben elegir
lo que debe hacerse, y la rígida nación
se adapta de la historia al devenir;
Aunque alertas se mantengan sus centinelas en el torreón,
y cada hombre, en cada generación,
mientras da vueltas en la cama, por este dilema acosado,
llame a las sombras de sus nobles antepasados.

“Sólo en Islandia uno está realmente solo, y los grandes espacios despoblados y desiertos contagian parte de su terrible calma al espíritu. Era como escuchar música noble, aunque confusa y difícil de seguir. Si el paisaje italiano es como Mozart; si en Suiza, lo dulce y lo sublime se corresponden artísticamente con Beethoven; Podríamos tomar Islandia como el modelo de naturaleza musical de los modernos, pongamos un Schumann en su expresión más salvaje y extraña”.

“No hay un solo campesino en el país que no tenga un juego de ajedrez, que fabrican con espinas de pescado. La única diferencia entre el suyo y el nuestro es que en el primero el alfil ha sido sustituido por un bufón, ya que los islandeses piensan que los clérigos deberían estar cerca de la persona del rey. Sus torres han sido sustituidas por la figura de unos pequeños capitanes que los entendidos islandeses llaman centuriones. Estas figuras están representadas con una espada a un costado, y tienen mejillas encendidas, como si estuvieran soplando los cuernos que llevan en ambas manos”.

lunes, 13 de junio de 2011

Fragmento de El crepúsculo de los ídolos "Historia de un error" - Friedrich Nietzsche: ¿El mundo?

3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.
(En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsburguense).

4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido?...
(Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).

jueves, 7 de mayo de 2009

Algunos fragmentos!

Las horas que hizo desaparecer la operación me proporcionaron un dato tranquilizador: tú naces sin un fin, vives sin un sentido, el vivir es su propio sentido. Al morir te apagas. De ser, te transformas en no-ser. Bergman.

Juan.- ¡Qué extraña es usted!
Julia.- Es posible; pero también usted lo es. Todo es extraño en general. La vida, los hombres; todo es igual a un bloque de hielo, arrastrado de un lado a otro sobre la superficie del agua, hasta que se hunde, se hunde... Strindberg.

Pero ahora repito y subrayo que tanto los individuos voluntariosos como los hombres enérgicos son activos porque son estúpidos y limitados. ¿Cómo explicar esto? Pues de la manera siguiente: a consecuencia de su limitación toman por causas primarias las que sólo son secundarias aunque inmediatas y , por lo tanto, se persuaden más pronto y fácilmente que otras personas de que han hallado una base firme para sus actos y con ello se tranquilizan, cosa que, como se sabe, es lo que en realidad importa. Al fin y al cabo, para obrar se precisa ante todo que el individuo esté absolutamente seguro de sí mismo y no tenga duda alguna.
Apuntes del subsuelo. F.M. Dostoyevski.

- ¿Es usted el señor Chinaski?
Asentí con la cabeza.
- Llega usted con treinta minutos de retraso.
- Sí
- ¿Llegaría usted con treinta minutos de retraso a una boda o a un funeral?
- No
- ¿Por qué no? Si no le importa explicarnos …
- Bueno, si el funeral fuera el mío, tendría que ser puntual. Si la boda fuera la mía, sería mi funeral.
La senda del perdedor, Charles Bukowski.

"Gusto inconmovible por la prostitución en el corazón del hombre, de donde nace su horror a la soledad. Quiere ser dos. El hombre de genio quiere ser uno, por lo tanto, solitario. La gloria es seguir siendo uno y prostituirse de una manera original."
Mi corazón al desnudo, Charles Baudelaire.

Procuraré tener calma. Me esforzaré por ser claro. Elegiré la fórmula más limpia, más simple, más natural: Me he dado cuenta de que no puedo no ser yo mismo. Me he dado cuenta de que nunca podré -nunca, ¿comprendéis?-, que nunca podré dejar de ser yo mismo.

Tal vez no me he explicado bastante. Yo quisiera cambiar. Pero cambiar en serio -¿entendéis?-, cambiar completamente, enteramente, radicalmente. Ser otro, en suma. Ser otro que no tuviera ninguna relación conmigo, que no tuviese el más mínimo punto de contacto conmigo, que ni siquiera me conociera, que no me hubiese nunca conocido. Giovanni Panini.

Persona - Bergman

¿Crees que no lo entiendo?
El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser.
Consciente en cada momento, vigilante.
Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y para tí misma.
El sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada.
Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca.
¿Suicidarse? ¡Oh, no! Eso es horrible. Tú no harías eso.
Pero puedes quedarte inmóvil y en silencio.
Por lo menos así no mientes.
Puedes encerrarte en ti misma, aislarte. Así no tendrás que desempeñar roles, ni poner muecas, ni falsos gestos.
Piensas. Pero, ¿ves? la realidad es atravesada, tu escondite no es hermético.
La vida se cuela por todas partes.
Estás obligada a reaccionar.
Nadie pregunta si es real o irreal, si tú eres verdadera o falsa.
La pregunta solo importa en el teatro. Y casi ni siquiera allí.

Fragmentos de La insoportable levedad del ser - Milan Kundera

"De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es un mundo en que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este ideal estético se llama kitsh. Es una palabra alemana que nació en medio del sentimental siglo XIX y se extendió después a todos los idiomas. Pero la frecuencia del uso dejo borroso su original sentido metafísico, es decir: el kitsh es la negación absoluta de la mierda; en sentido literal y figurado: el kitsh elimina de su punto de vista todo lo que en la existencia humana es esencialmente inaceptable"

" Cuando era pequeña el padre le enseñó a jugar al ajedrez. Le había llamado la atención un movimiento que recibe el nombre de enroque: el jugador cambia en una sola jugada la posición de dos figuras: pone la torre junto al rey y desplaza al rey hacia la esquina, al lado del sitio que ocupaba la torre. Aquel movimiento le había gustado: el enemigo concentra todo su esfuerzo en amenazar al rey y éste de pronto desaparece ante sus ojos; se va a vivir a otra parte. Soñaba toda su vida con ese movimiento y soñaba con él tanto más cuanto más cansada estaba. "

"Niños, vosotros sois el futuro, dijo y yo sé ahora que aquello tenía un sentido distinto de lo que pudiera parecer a primera vista. Los niños no son el futuro porque algún día vayan a ser mayores, sino porque la humanidad se va a aproximar cada vez más al niño, porque la infancia es la imagen del futuro. Niños, no miréis nunca hacía atrás, decía y quería decir que no debemos permitir nunca que el futuro se hunda bajo el peso de la memoria. Tampoco los niños tienen pasado y ese es el secreto de la encantadora inocencia de su sonrisa"