[Agosto de 1935]
(…) Los surrealistas son los únicos que creyeron que se puede vivir con superposiciones y expresan, capa sobre capa, el pasado y el presente, el sueño y lo real, porque creen que somos seres unidimensionales, que no existimos o experimentamos a un solo nivel, y que la única forma de trascender las contradicciones de la vida es permitir la existencia de esas mismas contradicciones multilaterales, tal como se presentan.
(…) El amor que el creador muestra por el
cambio y la movilidad, no inspira la confianza humana. Creo que en todo esto me
impulsa tal pasión por la vida que la idea de no moverme constituye en mí una
idea de muerte. (…) La búsqueda de valores estables me parece una búsqueda de
la inmovilidad, del estancamiento. (…) Todo lo que no esté vivo quiero
arrojarlo lejos de mí. (…) Cuando hacia análisis, observé claramente que el
miedo a la muerte estaba en proporción con el no-vivir. Cuanto menos vive una
persona, más miedo tiene. Vivir significa, para mí, vivir con cada una de las
células, con cada una de las partes del propio yo. (…) La gente que vive en
profundidad, no teme a la muerte.





